Como sociedad, tenemos que proteger a los menores de los ataques de los pedófilos que están utilizando las nuevas tecnologías para engañar a niños y buscar aprovecharse de ellos.

En el mundo físico, uno de los mayores consejos es mantener un control estricto sobre quiénes se encuentran cerca de los menores y nunca dejar que se encuentren con desconocidos, sin embargo, en el mundo virtual los padres suelen dejar a los menores utilizar dispositivos electrónicos con acceso a internet, sin ninguna supervisión.

Un menor con acceso a redes sociales, puede encontrarse con pedófilos que suplantando la identidad de menores – o utilizando identidades falsas- se ganan su confianza y con base en la seducción pueden lograr que realice las acciones que pida el delincuente. Más personas de las que imaginamos aceptan desconocidos como amigos en redes sociales. 

A este tipo de acciones se le conoce como “child grooming“, que es un fenómeno delictivo mundial, donde precisamente los pedófilos buscan ganarse la confianza de menores para obtener fotografías de ellos desnudos (pornografía infantil) o encuentros en el mundo físico para abusar de ellos o violarlos.

Es por esto que muchas países a nivel mundial han incorporado como delito a esta conducta de peligro, por lo que para poner la denuncia no es necesario que se genere un daño al menor, sino que basta con que el pedófilo mantenga comunicaciones de contenido sexual o erótico con un menor, como es el caso de nuestro país:

 “Articulo 167 bis.- Seducción o encuentros con menores por medios electrónicos. Será reprimido con prisión de uno a tres años a quien, por cualquier medio, establezca comunicaciones de contenido sexual o erótico, ya sea que incluyan o no imágenes, videos, textos o audios, con una persona menor de quince años o incapaz.

La misma pena se impondrá a quien suplantando la identidad de un tercero o mediante el uso de una identidad falsa, por cualquier medio, procure establecer comunicaciones de contenido sexual o erótico, ya sea que se incluyan o no imágenes, videos, textos o audios, con una persona menor de edad o incapaz.

La pena será de dos a cuatro años, en las conductas descritas en los dos párrafos anteriores, cuando el actor procure un encuentro personal en algún lugar físico con una persona menor de edad incapaz.” Código Penal de Costa Rica.

Padres deben acompañar a los menores en el uso de las Nuevas Tecnologías.

Cuando los padres le dan un dispositivo electrónico a un menor, en ese momento deben establecer las reglas de uso del mismo, donde el padre le aclara a su hijo que le dará un acompañamiento y supervisión en el uso de estos dispositivos.

El padre no solo tiene el derecho de realizarlo, sino tiene la obligación de hacerlo, porque de lo contrario ¿cómo podría protegerlo de los diferentes peligros que se encuentran en el uso de las TIC? Desde el Child Grooming, Ciberbullying, consumo de contenidos inadecuados, hasta el espionaje a ellos a través de los mismos dispositivos.

Los padres deben utilizar las herramientas de Control Parental para los dispositivos móviles que utilizan sus hijos (iOS12,  Android ), con el fin de evitar que ingresen a sitios con contenidos que no son aptos para ellos y para tener control sobre qué aplicaciones pueden utilizar.

Hay que prestar especial atención a: 

  • Juegos que permitan a los menores conversar con desconocidos, dentro de la aplicación, porque al ser lugares con gran concentración de menores, abundan pedófilos.
  • Aplicaciones de comunicaciones efímeras: En esta categoría la principal es Snapchat, que debido a la rapidez con la que se borran las comunicaciones, es difícil para un adulto poder supervisar lo que ahí acontece. Instagram también ha replicado este tipo de comunicaciones.
  • Con quiénes hablan nuestros hijos y a quiénes aceptan como amigos en redes sociales. Un grave indicador de vulnerabilidad es que tengan un gran número de “amigos” en una red social. Ver resultados de investigación #NoCaigas.
  • Movimientos bruscos y sospechosos al acercarse un adulto, mientras están con el teléfono inteligente.

El problema no es la tecnología, sino el cómo se utiliza y sin duda los menores no son conscientes de los peligros.

¡El mejor arma contra los pedófilos es la prevención! ¡No nos descuidemos!

Lic. Adalid Medrano

Abogado especialista en Derecho Informático. Co-redactor de las recientes reformas al Código Penal costarricense sobre delitos informáticos (9048 y 9035)